María Jesús Lorente en el acto del pasado día 18 de junio donde leyó el discurso de graduación de la promoción de Educación Infantil y fue nombrada miembro de honor del claustro de profesores del colegio Montessori, junto a (comenzando
por la izquierda) su jefa de estudios, Pilar Esther Mariñoso; el director general, Luis Jorge García Dueñas, y la presidenta de la Fundación María Montessori, Amparo Dueñas

Hace mucho tiempo leí que el secreto de enseñar no es tanto transmitir conocimiento como contagiar las ganas, especialmente a los que no las tienen,
Y esa pasión por enseñar o lo que es lo mismo el espíritu de María Montessori, es lo que a mí me mueve cada día a seguir buscando la excelencia en la educación.
Probablemente yo no les descubra nada cuando les diga que María Montessori fue una educadora, pedagoga, científica, medica, psiquiatra, filosofa, antropóloga, bióloga, psicóloga, feminista y humanista.
Sin duda, hoy todos estos títulos no nos sorprendan, son muchas las dificultades para acceder al mundo laboral, y los jóvenes y no tan jóvenes siguen estudiando y ampliando sus conocimientos, pero nuestra protagonista, nació en Italia en 1870 y murió en 1952, siendo la primera mujer italiana en graduarse como doctora en medicina.
Para la Sra. Montessori la educación se debe basar en un triángulo: en el Ambiente, en el Amor y en el Niño, en base al respeto, la libertad y la responsabilidad.
Esta pionera ya vio en su época la necesidad de educar en valores, de gestionar las emociones, y fíjense, que a principios del siglo XX no se sabía nada de la inteligencia emocional, pero esta visionaria supo ver la exigencia de formar a los niños con confianza, paciencia, estableciendo sus necesidades concretas, trabajando desde la empatía y sin dejar a un lado la autoridad que todo maestro debe poseer y serle reconocido.
Es en la infancia cuando nos vamos a formar como las mujeres y los hombres del futuro, y es en esta etapa tan temprana, cuando se forja nuestro carácter.
La figura del maestro, de la maestra es vital.
Conozco a muchas personas influyentes, que ocupan puestos de responsabilidad, que tienen a su cargo a cientos de trabajadores, y que confiesan, algunos incluso en público, como les marcaron sus maestr@s, como incluso alguno eligió la carrera o profesión por la influencia de su profesor, me sigue emocionando, cuando alguien recuerda al primer maestro de su escuela, como de su mano, fue poco a poco, dibujando las primeras letras y entrando en el mundo del conocimiento, y que pasados los años, siguen teniendo muy en cuenta sus enseñanzas a la hora de tomar alguna decisión.
Ahí reside la grandeza de este oficio, a mí siempre me ha apasionado la docencia, recuerdo perfectamente a mis profesoras, las que ejercieron un positivo peso sobre mí, y de hecho, al día de hoy, es la faceta profesional que más satisfacciones me produce, con la que siento que, aun dando mucho, es más lo que recibo cada día.
Me gustaría que en nuestro país, ser educador fuera una de las profesiones mejor valoradas por la sociedad, donde la escuela sea el pilar básico de la sociedad y los niños el fundamento esencial de las leyes educativas, sin otra intención que su desarrollo personal para alcanzar la madurez.
Formar o educar no solo conlleva hacer un buen trabajo, para el centro educativo, donde se desarrollara vuestra actividad profesional, yo creo que va mucho más allá, es esta una actividad de riesgo, sin duda, pero sobre todo es una profesión que se elige por vocación, y debe ser ejercida con pasión, y me atrevo a decir que conlleva una labor social muy importante y poco reconocida.
Los maestr@s son los responsables de educar a unos niños que en un futuro no muy lejano, se convertirán en profesionales de distintos ámbitos de la sociedad civil, y deben transmitirles los valores necesarios para que se conviertan en personas responsables.
Y tal y como evoluciona nuestro entorno, formarse no va a tener fecha de caducidad, sino que forzosamente vamos hacia un aprendizaje continuo, y este es tanto más efectivo, cuanto mejor es la base que se tiene.
Soy una firme convencida siempre he creído en el valor que da la formación, solo la formación de calidad nos va a permitir afrontar los cambios que se son necesarios para superar este momento, y salir reforzados, si estamos preparados, si como es el caso, hemos dedicado esfuerzo en nuestra preparación, podemos ser competitivos, y nos permitirá un mejor desarrollo, no solo a nivel profesional, sino, lo que de verdad creo más importante, a nivel personal.


María Jesús Lorente
Presidenta ARAME