Hace unos días tuve la oportunidad de participar en las X Jornadas de Salidas profesionales para estudiantes, organizado por la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Zaragoza.

Y a la finalización de la misma, y después de como se había desarrollado la intervención y posterior debate con los alumnos, me quedaron unas cuantas reflexiones que paso a poner por escrito.

¿Es tan malo que nuestros jóvenes universitarios se vayan a Europa?

No he parado de escuchar estos últimos años que nuestro país estaba sufriendo una continuada pérdida de talento, sus jóvenes, los más preparados emigraban a Europa fundamentalmente.

Es indiscutible, muchos de nuestros mejores alumnos, con carreras brillantes y bien preparados se han ido, se van fuera de nuestras fronteras, a buscar lo que en un momento dado nuestras empresas no les pueden ofrecer o no les ofrecían en condiciones aceptables.

Pero también es verdad que esto ha hecho que muchos estén mejor formados, con más capacidades, han adquirido nuevas habilidades y actitudes, y con un conocimiento real de un idioma extranjero.

No podemos negar lo evidente, una situación complicada, que hace que estos jóvenes tengan que salir fuera de su país, pero lo que en principio podría suponer un problema, no lo es tanto, y no lo es, porque, si bien es cierto que algunos se están quedando en el país que les ha acogido y dado trabajo, otros ya están volviendo, y aquí pueden ser capaces de desarrollar todo lo que han aprendido fuera, en definitiva, es muchísimo el valor que aportan a las organizaciones que les contratan.

Se vuelven con una nueva visión, más globalizada y entendiendo otras nuevas formas de trabajo, otra manera de gestionar y de concebir el liderazgo, han sido capaces de empaparse de otra cultura, de comprender en primera persona la diversidad y lo que ésta enriquece a las organizaciones y a la sociedad en su conjunto.

La endogamia, por mucho que algunos quieran empeñarse, no es buena, y sobre todo tenemos que trabajar en dar una nueva forma a Europa, a esa Europa, y nuestros jóvenes son el futuro y es bueno que conozcan bien todo el territorio por donde tienen que moverse.

Cambiar es bueno, cambiar es necesario y tal y como está evolucionando la tecnología y el mundo en general, absolutamente imprescindible.

Que nuestros hijos salgan de España lejos de verlo como un problema, deberíamos verlo como una oportunidad, y esforzarnos en poner los medios y crear las condiciones, para que el talento que ahora se nos va, vuelva y aporte mayor riqueza, conocimiento y diversidad a nuestras empresas.

Decía al comienzo que en la Jornada a la que asistí como ponente sobre Salidas Profesionales, me llamo poderosamente la atención que, de más de 90 alumnos, solo media docena reconocieran que llevaban bien un idioma extranjero, y o que en general no quisieran saber nada de ser comerciales o no estaban dispuestos a salir fuera de su zona de confort.

Hoy quería hacer mi particular y pequeño homenaje a mi hija, y a los que como ella , han salido de la Facultad , no han dudado en irse al Reino Unido , Italia , Alemania , han seguido preparándose , trabajando duro y a menudo sintiéndose solos , y que ahora poco a poco van volviendo .Enhorabuena , habéis demostrado cual es el camino , no siempre fácil y el éxito debe ser también vuestro.

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María Jesús Lorente Ozcáriz

Presidenta de ARAME