A día de hoy vemos cómo el número de ideas, proyectos y empresas que se ponen en marcha crece, y eso, sin duda alguna, es una buena noticia. La economía y la sociedad en general lo necesita, y los pequeños proyectos que estamos viendo nacer serán las medianas y grandes empresas del mañana. La mala noticia es que muchos de estos proyectos fracasarán y el aprendizaje que siempre es necesario, será doloroso y traumático. Y lo que yo me pregunto es, si ése aprendizaje empresarial se podría obtener de otra manera, de forma previa, de tal manera que el número de éxitos de estos proyectos iniciales fuese mucho más elevado de lo que es actualmente.

En mis conversaciones con los responsables diversas Escuelas de Negocios, les he planteado la idea de diseñar cursos o másteres para la formación de futuros empresarios, a lo que me responden que ya los tienen en marcha, dentro del área de Dirección de Empresa, y que en general tienen muy buena acogida. Y viendo sus programas y conociendo las materias, me doy cuenta de que son extremadamente útiles para formar excelentes ejecutiv@s, pero no desde luego, para formar empresari@s. Es más, si miramos con detenimiento las propuestas que tienen las distintas Universidades Nacionales, tanto públicas como privadas, podemos observar que sobre creación de empresas hay una o dos asignaturas, y además suelen ser optativas, también sobre liderazgo, e incluso, que en los institutos se está dando formación genérica sobre emprendimiento.

Pero ser empresario es mucho más que conocer la gestión de Producción, la gestión de los Recursos Humanos, la Dirección de I+D+e, la dirección de Marketing o Comercial, que no dejan de ser partes esenciales de las empresas, y que por supuesto los empresari@s deben tener criterios que abarquen el global de la empresa, sus riesgos, la estrategia, y la llevanza de la misma frente a las adversidades.

En la mayoría de las ocasiones, cuando por primera vez te lanzas a la aventura del emprendimiento, realmente nadie te ha enseñado lo que eso significa, y lo aprendes a base de pequeños fracasos, haciendo frente a los contratiempos, a las adversidades que van surgiendo, y plantando cara a los imprevistos diarios.

Si ya lo sé, eso también es ser empresari@, pero comenzar notando de verdad que se apoya al emprendimiento, ni mucho menos significa solo conceder subvenciones , apoyo económico o crédito, que estando bien , no voy a decir lo contrario, no es todo lo que se necesita. Se trata de acompañar, y desde aquí animo a responsables públicos y privados a reflexionar sobre cómo ayudar a la generación de empresas, a que éstas sean solventes, duraderas, generen empleo de calidad y sean lideradas por mujeres y hombres con un alto compromiso social, que busquen la excelencia empresarial que, sin duda, les conducirá al éxito, personal y al de sus organizaciones.

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María Jesús Lorente

Presidenta ARAME