La presidenta de ARAME, María Jesús Lorente; la presidenta de Afaemme y Fepime, Mª Helenna de Felipe; el presidente de Cepyme, Aurelio López de Hita; la secretaria general de Afaemme, Beatriz Fdez. Tubau; la secretaria general de ARAME, Marimar Martínez, y la tesorera de ARAME, Isabel Lahuerta

Posiblemente, el año pasado por estas mismas fechas, volviendo de vacaciones y comenzando el nuevo curso, una de las palabras que más repetíamos seguía siendo, “continuamos en crisis”, y el estado emocional en general era de desánimo.
Si ahora nos detenemos a repasar nuestras conversaciones diarias, con clientes, proveedores, amigos, se puede percibir un cambio de actitud, algo está cambiando, y digo simplemente que algo está cambiando, porque como siempre, no llueve de igual manera y la misma cantidad en todas partes.
Hay en general una sensación de que nos tenemos que poner en marcha, y son numerosos los proyectos e incitativas que están viendo la luz. No lo voy a cuantificar, porque sobre todo lo que hay es un cambio en la manera de afrontar las decisiones, no hay optimismo, el horizonte no está despejado, pero se percibe una cierta confianza.
Es esperanzador comprobar que, a pesar de todo, l@s empresarios siguen luchando por mantener sus empresas y con ellas los puestos de trabajo, que el comercio se reinventa, pero, porque sí que hay peros, es necesario que el crédito fluya con normalidad hacia las pequeñas y medianas empresas, que suponen más del 90% de nuestro tejido empresarial.
Seguimos viendo cómo el número de autónomos crece, por múltiples motivos, pero ya se sabe que lo que hoy empieza en un garaje, mañana puede ser una gran empresa. No importa el tamaño, sino la calidad y el talento de quien tiene la idea y se atreve a dar el paso de crear su propio negocio.
Yo creo que debemos transmitir esa actitud de moderada confianza y aplaudir, alentar todas las nuevas iniciativas que se están poniendo en marcha. No hay que olvidar que de esta manera estamos sembrando el futuro. Sólo plantando se recoge la cosecha, y aunque el año meteorológicamente no se prevea bueno del todo, la ilusión también puede mover la economía, y por extensión el mundo.
Y comenzaba hablando del cambio de actitud pero, ¿es esto suficiente? Es necesario un mayor compromiso, un mayor
grado de implicación y de responsabilidad con nuestro entorno.
La ilusión y la confianza también juegan un papel primordial en ese cambio, y aunque ahora es difícil manifestarlas, por lo menos intentemos, en alguna medida, percibirlas.
Como decía al principio, algo está cambiando.

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María Jesús Lorente

Presidenta ARAME