Entrevista a María Jesús Lorente Ozcáriz

REVISTA ACTUALIDAD DE LAS EMPRESAS ARAGONESAS

María Jesús Lorente tomó las riendas de la asociación en 2008. Desde entonces se ha encargo de seguir luchando por alcanzar dos grandes objetivos: poner en valor el liderazgo femenino y trabajar por la igualdad real. Además, se marcó otros retos como incrementar notablemente el número de socias y convertir a ARAME en un referente, a nivel social, político y económico. Salir al balcón del Ayuntamiento de Zaragoza en las pasadas fiestas del Pilar como pregoneras fue un enorme reconocimiento a esa labor constante que ha desarrollado la asociación a lo largo de sus 30
años de vida. Madrileña de nacimiento, pero aragonesa de corazón, tiene un recuerdo grato e imborrable de sus años de infancia por las calles de Torres de Albarracín, localidad de procedencia de su familia paterna. Se define como una persona optimista a la que le gusta rodearse de personas emprendedoras y proactivas y se siente orgullosa del perfil de las asociadas, mujeres universitarias, con idiomas, sin miedo a enfrentarse a desafíos y que han decidido tomar las riendas de sus negocios. Explica que para todas ellas, ARAME es un punto de encuentro.

Empezamos por el principio ¿Dónde nació María Jesús Lorente?

Yo soy madrileña de nacimiento. Nací un 11 de junio en Chamberí. Cuando digo que soy aragonesa es porque mi padre y la familia de mi padre es de Teruel. Cuando yo tenía 15 días ya me llevaron a la Sierra de Albarracín, a Torres de Albarracín, y  allí  pase mis tres meses de vida. A partir de ahí mi vida ha estado ligada a Torres de Albarracín, a Teruel y a Aragón.

¿Qué recuerdos tiene de aquellos primeros años?

Recuerdo una infancia muy feliz. Vengo de una familia numerosa. Somos cinco hermanos. Yo soy la mayor, pero nos llevamos un año todos, y en mi casa siempre había mucho jolgorio, mucha alegría. Siempre he sido muy amiga de mis amigas. Aunque yo, al vivir en Madrid, no he sido una niña de estar en la calle. Lo que yo viví muy intensamente fue el colegio.

¿Sigue manteniendo la amistad y contacto con las amigas del colegio?

Sí, sí. Porque da la casualidad que, luego en verano, muchas íbamos a veranear al mismo sitio, a Águilas, en Murcia. Tenemos un grupo de WhatsApp que se llama “San Benito”, que es el nombre del colegio, que es lo que nos unía y nos une. Los mejores recuerdos de mi niñez están en la etapa del colegio, donde hice hasta COU. El jardín del colegio, que era muy grande, en las afueras de Madrid; los sábados que siempre teníamos alguna fiesta, algún cumpleaños… Ese es un vínculo que nunca hay que perder.

¿Son importantes los valores aprendidos en esa época?

En mi casa, mis padres siempre nos transmitieron valores relacionados con la ética, con el compromiso de dar a los demás. Yo he vivido en una familia con unos valores muy cristianos. Y siempre nos transmitieron un importante valor a la familia y a la honestidad.

¿Qué le animó a estudiar Derecho en la universidad?

Comencé sin ninguna vocación, pero en mi familia había una tradición de que el primogénito estudiaba Derecho –así lo había hecho mi padre y así era la tradición de mis tíos-. A mi padre le comenté que quería ser periodista, como él, y que también me gustaba Ciencias Políticas. Mi padre me dijo que estudiara primer Derecho y, luego, ya eligiese otra carrera . Por eso, hice Derecho y, además, en cuarto tuve la inmensa suerte de tener de profesores a Manuel Alonso Olea, y Manuel Alonso Garcia , catedráticos de Derecho del Trabajo, y descubrí que me encantaba el mundo del derecho laboral y, a partir de entonces, encontré mi verdadera vocación.

¿A su marido cuándo lo encontró?

Javier es de Torres de Albarracín, pero no coincidimos de pequeños. Él estaba en un barrio y yo en otro, aunque esto pueda parecer increíble en un pueblo de unos 100 habitantes. Falleció mi abuelo y fuimos allí a hacer una misa y saludar a la gente que lo conocía y quería. Fue una Semana Santa de la época de la Transición en la que no estaba bien visto que los jóvenes pudiéramos transgredir algunas normas y, a pesar de eso, un grupo de una peña hizo todo un “sacrilegio”, hizo una fiesta. Ahí conocí a Javier. Nos volvimos a encontrar años después en Zaragoza, en las fiestas del Pilar. Y hasta hoy, porque de Javier sigo enamorada , y sobre todo, admiro su inteligencia.

¿Qué otros momentos de felicidad tiene grabados en la memoria?

En lo personal, el día de mi boda. Me casé en Albarracín, en la catedral, el 11 de noviembre, con el vestido de mi madre, un Balenciaga. Fue precioso. Vinieron muchísimos amigos. Comenzó un viernes y terminó un domingo. Todo el mundo lo pasó muy bien y han pasado muchísimos años y todavía la gente recuerda nuestra boda.

A nivel profesional recuerdo con especial cariño el día que me colegié. Lo hice en Zaragoza y, fue una ceremonia muy bonita organizada el Colegio de Abogados,

Y años más tarde , el día que salíamos del Notario con las escrituras de nuestra primera empresa Bioknostic, en ese momento ya supe que solo quedaba mirar hacia el futuro .

Seguimos con la familia. Háblenos de su hija

Paula ha cumplido en diciembre 29 años. Yo, con mi hija nunca he tenido un sentimiento de propiedad. Yo siempre he deseado que volara y siempre le he estado diciendo que estoy ahí para acompañarla, para ver cómo crecía a nivel personal y a nivel profesional. Lo más bonito que me ha pasado con mi hija es que el día que cumplió 18 años me dijo que se sentía muy orgullosa de mi y que quería ser como yo. Aquellas palabras disiparon las dudas de si lo estaré haciendo bien, de si me estoy dedicando mucho a mi profesión en vez de a mi familia.

¿Cómo le gusta que sea su equipo, la gente que le rodea?

Quiero personas positivas y nada tóxicas. Con espíritu emprendedor y proactivas. Personas que irradien felicidad porque por la vida hay que ir con una sonrisa porque hace más fácil las relaciones con los demás.

¿Cuáles son sus aficiones?

Yo tengo una en mayúsculas, que es leer. La lectura me pierde. Acabo de terminar “No matarás”, de Julia Navarro, y tengo preparado “4 3 2 1”, de Paul Auster. Cuando leo me olvido del mundo. Aislada, en mi casa, con una copa de vino o un té a mi lado y con un libro en las manos me evado del mundo. Y también me gusta mucho pasear, ya sea por la ciudad o fuera. Si ya es por un paraje tan impresionante como la sierra de Albarracín, pues mejor.

Y sobre todo me apasiona viajar.

Ayúdenos a conocer ARAME ¿Cuándo nació?

Nace en 1989. Este año 2019 estamos de aniversario. Nació porque un grupo de mujeres vio la necesidad de dar visibilidad al liderazgo femenino. Hacía poco que se habían puesto en marcha las organizaciones empresariales en España, hacía una década aproximadamente. En esos 10 años no había habido un avance sustancial para las mujeres en la parte profesional en las organizaciones empresariales, donde no ocupaban puestos de relevancia. De esa necesidad salió este tipo de asociación empresarial de género. Con el tiempo se ha visto que además de pioneras fueron unas visionarias porque entonces era necesario, pero hoy, 30 años después, sigue siendo necesario.

¿Cuándo dio el paso a liderar la asociación?

Fue en 2008. Yo estaba como asociada desde cuatro años antes. Isabel Julián, que era la presidenta entonces, me propuso hacerme cargo de la asociación porque para ella era un momento complicado y se jubilaba . Mi ánimo optimista me animó a lanzarme.

¿Cuántas mujeres forman parte ahora de ARAME?

En la actualidad formamos parte de ARAME 150 mujeres.

¿Cuál es el perfil de las asociadas?

Somos una asociación multisectorial y, lógicamente, el perfil de las asociadas es diverso. Hay un denominador común, que todas las asociadas tienen un perfil muy profesional: incluso ya segunda o tercera generación al frente de los negocios, con dominio de idiomas, que no le tienen miedo a enfrentarse a novedades y desafíos; que son mujeres que han decidido tomar las riendas de su negocio.

¿Coincide con el perfil de las mujeres empresarias en Aragón?

Sí, es un fiel reflejo. Nosotros tenemos empresarias y directivas del medio urbano y también del medio rural, del sector tecnológico, biotecnológico, de la automoción y de la agroindustria, de la industria o los servicios.

¿Cuáles son los objetivos de ARAME?

Con el tiempo han ido variando. La visibilidad es el primero, poner en valor el liderazgo femenino. Pero también tenemos por delante el reto de trabajar por y para la igualdad, para que conseguirla en el plano real, no solo en el jurídico. Para que las mujeres sientan como oportunidad poder ocupar puestos en los que se toman las decisiones, decisiones que les van a afectar. Otro objetivo es que se impliquen más con el entorno y con la sociedad. ARAME quiere seguir siendo un referente, que se cuente con nosotras a nivel social, político y económico. Y siempre digo que tenemos un objetivo final que no es otro que decir que hemos cumplido nuestra misión y que ARAME ya no tiene razón de ser, que tiene que desaparecer.

ARAME organiza numerosas actividades. ¿Qué función desempeñan?

Primero que las socias sepan que tienen un sitio que les sirve de punto de encuentro. Sirven para conocernos entre nosotras y para que otras personas también conozcan la asociación. Estamos preocupadas por todo lo que ocurre en la sociedad, es decir, si cambia algún tipo de legislación, si se pone en marcha algún nuevo proyecto, queremos conocer las últimas novedades en economía y otras cuestiones. Las actividades también tienen la función de dar a conocer a las socias lo que piensan otras personas. Es lo que hacemos con los “Desayunos”, que cumplen ya cinco años. Por esa actividad han pasado personas de la política, de la economía, de la cultura, del periodismo, teatro… y nos queda mucho recorrido.

Muchas de las actividades que realizamos llegan a todo el territorio aragonés, porque ARAME no es Zaragoza, ARAME es Aragón. Este año hemos empezado con talleres Arametic para trasladar la tecnología a las mujeres y combatir la brecha digital con herramientas tan importantes como el e-commerce, que se han celebrado en Alcañiz y Tarazona y ahora van a otras localidades. Es decir, se trata de llevar ARAME a todo el territorio y que cualquier mujer de cualquier punto de la comunidad sepa que está arropada por la asociación y las socias.

¿De qué se siente más orgullosa de su presidencia en ARAME?

Por edad y por la crisis, de 2009 a 2012 perdimos muchas socias. Entonces me marqué dos metas: tener una página web y dar otra visión de lo que era ARAME y aumentar el número de asociadas. Con respecto a 2009, en 10 años, hemos crecido un 220%. Y también, poco a poco, la sociedad nos ve de otra manera, ya nos dejó de ver como una asociación encorsetada, y nos comenzó a ver como una asociación con un perfil de mujeres profesionales, con ganas, que con mucho trabajo sacan adelante sus negocios y sus empresas. Y también me siento muy orgullosa de que hemos cambiado la identidad corporativa, el logo, porque es una manera de celebrar estos 30 años de vida.

¿Las empresas aragonesas están bien preparadas? ¿Compiten de igual a igual en el panorama nacional e internacional?

Si de algo ha servido la crisis, es para que cambiáramos, para que nos diéramos cuenta del potencial que teníamos fuera. Si queríamos sobrevivir era sacando nuestros productos fuera, y con eso quiero decir al resto de España y al resto del mundo. Y así ha sido, las empresas que han sabido internacionalizar sus servicios y sus productos han salido adelante y más reforzadas.

En Aragón contamos con una gran ventaja para ser competitivos y es que tenemos mucho talento. Aragón es una comunidad, frente a comunidades como Madrid o Cataluña, donde el conflicto social apenas existe y además se resuelve, hay una voluntad conciliadora por parte de todos los agentes sociales. Eso lo tenemos que poner en valor. Las empresas que quieren invertir tienen que saber que Aragón es un territorio muy bueno porque hay mucho talento y poca conflictividad social.

Pero tenemos un problema. Es el nivel de carga impositiva. Ahí no podemos competir porque la carga impositiva de otras comunidades es más baja y, es necesario que a nivel de comunidad autonómica y estatal se haga un esfuerzo por unificar la carga impositiva y porque no haya esas diferencias. Porque ahí sí que estamos perdiendo. Lo hemos visto con Cataluña porque hemos perdido una oportunidad para que empresas que se han ido a Valencia, Madrid o Pamplona hubiesen venido aquí por cercanía, porque somos vecinos y los vecinos más importantes. Las empresas estamos muy bien preparadas, pero necesitamos esa ayuda de la administración para competir en igualdad de condiciones que nuestros vecinos.

Además de apostar por el talento, ¿hay que saber retenerlo?

Por supuesto. Cuando trabajas en una empresa que es competitiva, que tiene un nombre, una marca, que sabe motivar a los trabajadores, que puede pagar unos salarios acordes a la productividad de la empresa, no te vas. Pero paralelamente tiene que haber, fuera de la empresa, un acompañamiento de normativa que haga interesante apostar por un profesional de nivel y que se le pueda pagar adecuadamente.

¿Y hay que retener también al talento joven que se va fuera de España?

Creo que no hay que hacer un drama del talento joven que se va. Voy a poner el ejemplo de mi hija, que vuelve después de ocho años.  Tenemos que dejar que se vayan, pero también saber cómo motivarles para que vuelvan. Es interesante que salgan para que vean otras cosas, otras culturas, otras formas de organizar y gestionar una empresa, que dominen un idioma, que adquieran unas competencias y unas habilidades personales que la universidad no enseña y no prepara. Yo no me rasgo las vestiduras porque los jóvenes se vayan, y lo he vivido en primera persona. Lo que digo es, que como sociedad, administración y empresa, tenemos que traer ese talento, hacer que no quieran quedarse en el país que les ha acogido y que quieran volver, y no solo a Madrid o Barcelona, que quieran volver a Zaragoza. Para eso tiene que haber empresas suficientemente interesantes por innovación, tecnología o desarrollo de productos que les permita poner en marcha lo que han aprendido fuera.

Actualmente ocupa también la vicepresidencia de CEPYME Zaragoza. ¿Las pequeñas y medianas empresas están en condiciones de innovar?

Las empresas pequeñas nos estamos dando cuenta de que tenemos que hacer un esfuerzo, un sacrificio, para meternos de lleno en la digitalización, la internacionalización y la puesta en valor de nuestros productos y servicios. Con internet nuestros negocios tienen abierta una ventana al mundo. No hay rincón en Aragón, por muy recóndito que sea, que no pueda vender su producto a cualquier lugar. Eso sí, sin olvidarnos que hay muchas poblaciones a las que no llega la fibra Optica. Por eso, lo que hace más inversión tecnológica en estos momentos, las empresas internet no funciona. Sin internet matamos a las empresas.

Además, esas pequeñas empresas que están en pueblos de Huesca o Teruel son las que hacen sostenible en el territorio. Si no hay más despoblación es porque han decidido seguir en el territorio a pesar de la adversidad. Y muchas veces ese emprendimiento rural es femenino.

Desde el pasado 8M la visibilidad de las mujeres es más notable, pero ¿qué queda por hacer para alcanzar la igualdad real?

Hay un informe de ONU Mujeres que dice que vamos a tardar unos 150 años en alcanzar esa igualdad real. Hasta 2018, hasta el pasado 8M, habíamos observado una involución en muchos sectores, sobre todo juveniles. Hubo mujeres en los años 80 que fueron pioneras e impulsoras de que, por ejemplo, en España se aprobase una ley del divorcio. Se luchó mucho en la universidad, hubo mujeres muy implicadas. Pero desde 2008 aproximadamente, estábamos viviendo una cierta involución en los institutos y en la universidad. Queda mucho camino por recorrer, pero el 8M hizo salir a la calle a mucha gente joven que, por fin, se dio cuenta de que no se puede dar ni un paso atrás.

Las mujeres que ya tenemos un cierto recorrido, por fin vemos relevo. ¿Que está conseguido todo por salir a la calle y gritar? No. En esta materia hay que hacer un trabajo de fondo, trabajar porque en los medios de comunicación siempre haya  visibilidad de las mujeres, para que se sepa qué hacen las empresarias, las directivas, las profesionales, para que las niñas en el instituto y en la universidad tengan referentes, para que cuando se planteen estudiar cualquier cosa valoren estudiar una ingeniería, porque en las profesiones técnicas las mujeres todavía no están dentro y, ahí, va a producirse de nuevo una brecha.

Las empresas que no tienen una destacada presencia femenina, ¿qué se están perdiendo?

Esas empresas van a desaparecer. En ARAME hace dos años trabajamos en un proyecto europeo para evaluar la incidencia de tener a mujeres en los puestos de dirección. Las empresas que ya en sus consejos de administración, en sus comités ejecutivos y en los puestos directivos empezaban a tener mujeres habían alcanzado índices de competitividad superiores al 16% con respecto a la competencia que no tenía mujeres. Tenemos que tener en cuenta también que la decisión de compra, en un 80%, la tiene la mujer. Es decir, que cuando se diseña, produce o pone en el mercado un producto en el que no ha intervenido el talento femenino, a veces sufre un rechazo por parte del comprador, que suele ser compradora.

Usted es también formadora en el área de Responsabilidad Social, ¿es el camino que deben tomar las empresas?

Las empresas que se comprometen sus grupos de interés se benefician y benefician al entorno.

la responsabilidad social no es el mecenazgo y el patrocinio. Es un compromiso total con la sociedad en su conjunto , y no debe importar ni el tamaño ni la ubicación de la empresa. No ha excusas. Ya no hay excusas y trabajar de manera responsable, y desde la igualdad nos hace ser mas justos y equitativos. Ganamos todos.