El día 18 de junio de 2015 celebramos nuestro tradicional Desayuno Coloquio en ARAME, con Silvia Escribano, socia directora de ISAVIA, para descubrir el apasionante mundo del neurocoaching como herramienta vital y profesional.
Silvia Escribano, coach y autora del libro Neurocoaching, un baile entre la ciencia y la vida, nos cautivó y sorprendió con una charla taller en donde las emociones estuvieron a flor de piel.

El baile de la vida nos dijo Silvia Escribano nada más comenzar, y así es, tememos miedo a sentir las emociones, a que los demás vean en nosotros lo que entendemos como signos de debilidad, y es precisamente la manifestación de estas emociones lo que nos hace humanos, por eso es tan importante aprender a gestionarlas, y esa es la diferencia, su gestión. Y esto no es fácil, requiere de aprendizaje continuo, de conocerse uno mismo y verse realmente reflejado en el espejo. En general, ante situaciones como el miedo, la tristeza, la rabia, intentamos ejercer un control absoluto, y ahí precisamente radica el error, las emociones no deben ser controladas, deben ser gestionadas.

A menudo hay emociones que tienen una connotación peyorativa, negativa, y no es así. Por ejemplo, el miedo sirve para alertarnos, es nuestro primer sistema de defensa, pone en marcha en el organismo todos los sistemas de huida y combate y es una reacción emocional mucho más rápida que la evaluación consciente… No tengamos miedo al miedo.

En cuanto a la rabia, manifiesta coraje, nos ayuda a rebelarnos contra la injusticia, es una reacción de defensa extrema, cuando aparece en nosotros, debemos minimizar el tiempo y el impacto: “Déjeme quince minutos y le contesto”.

Por lo que respecta a la tristeza, que mal gestionada nos lleva a la depresión, debemos, tener un pensamiento positivo, saber que me estoy perdiendo, como decía R. Tagore “Si lloras porque no puedes ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas “.

Y también pudimos hablar de empatía, que es el auténtico motor de nuestras relaciones. Es lo que hace que la mayor parte de las relaciones fluyan, y ese es un aspecto muy positivo, pero cuidado, ponerse en la piel de los otros todo el día puede tener consecuencias negativas, ya que la carga emocional que adquirimos puede ser inmensa, si estamos demasiado implicados en sus problemas, esta situación no nos dejará poner distancia y la respuesta que vayamos a dar en ese caso no estará madurada, no será la correcta. Y la gestión de las emociones no se ve reducida al ámbito personal, en nuestras empresas, tener presente estos aspectos sin duda, mejora el clima laboral, y en definitiva, la producción, siendo más competitivos.

Saber dar las gracias a nuestros colaboradores por el trabajo y esfuerzo realizado no tiene precio. Las personas esperamos palabras de agradecimiento y éstas no cuestan nada, son gratis para el que las emite y muy importantes para el que las recibe.

No compitas con nadie, no tienes que demostrar nada a nadie, no tienes que llegar a donde otro llegó, sólo tienes que superar tus propios límites y ser la mejor versión de ti mism@.

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María Jesús Lorente

Presidenta ARAME