Decía Baltasar Gracián que todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo, incluso el que no tiene nada más, lo posee.
¿Pero sabemos utilizarlo? ¿O lo perdemos y lo hacemos perder a los que están a nuestro alrededor? Con frecuencia me preguntan por qué esa significativa ausencia de mujeres en puestos de responsabilidad, tanto en la empresa privada, como en organizaciones empresariales o instituciones públicas. Y esto, ¿a qué se debe?
En las últimas décadas, en España la presencia de las mujeres en el mundo laboral ha aumentado de manera significativa y constante, situándose en cifras cada vez más próximas al empleo masculino. Sin embargo, este incremento de la participación laboral femenina no se ha visto acompañado por un aumento proporcional de mujeres en altos puestos directivos y con capacidad de decisión.
Las mujeres, que en Europa representan ya el 60% de las licenciaturas, insisten cuando se les pregunta por qué no quieren participar en las organizaciones o adquirir más responsabilidad profesional: no pueden compatibilizar esos horarios con su vida personal, y fíjense que no estoy hablando de conciliar familia, sino de algo primordial, básico, actuar en primera persona, conciliando con una misma.
Y un país que vive de espaldas al cincuenta por ciento del talento de su sociedad, no puede ser competitivo. Es una sociedad que está coja, las mujeres no participan en la toma de decisión, y finalmente esas decisiones les afectan y esto tiene graves consecuencias. La flexibilidad horaria y la conciliación NO se escriben en femenino, es todo el conjunto de la sociedad quien debe hacer posible este cambio. Por eso, se hace necesario tener en cuenta las necesidades particulares de cada empresa, y poder introducir márgenes de maniobra, que por muy pequeños que parezcan, permitirán a las personas que trabajan en las organizaciones poder atender sus necesidades y a las organizaciones maximizar los recursos humanos.
La presencia no es igual a rendimiento, y la flexibilidad no es igual a disponibilidad total. La participación de las mujeres en las organizaciones empresariales de momento se hace con un coste añadido: no se quita tiempo de la actividad profesional, se añade, y esto lleva a jornadas maratonianas, que no todo el mundo está dispuesto a realizar. Pero sí que es cierto que el compromiso, cuando se adquiere es absoluto, se entrega el cien por cien.
Un estudio realizado por el Instituto de la Mujer adquiere especial interés ya que es el primero en analizar no sólo las empresas de mayor tamaño, sino también las medianas pero, sobre todo, su importancia radica en ser el primero en el ámbito español que pretende  encontrar una relación causal entre la presencia de mujeres en los órganos de administración de las empresas y la competitividad de las mismas. En este informe se concluye que:
1. La presencia de mujeres en consejos de administración influye positivamente sobre la probabilidad de que la empresa esté entre las más competitivas.
2. Una mayor diversidad en los consejos lleva a tomar mejores decisiones y se innova más.
3. El liderazgo femenino, en términos de competitividad, supone a la organización cinco puntos más de rentabilidad.
¿Todavía pensamos que no es necesaria la diversidad en nuestras organizaciones?

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María Jesús Lorente

Presidenta ARAME