El título debería haber sido “Igualdad y Rentabilidad”, pero creo que la palabra diversidad expresa mejor a lo que quiero referirme.
Hablar de rentabilidad es hablar de resultados tangibles y en muchas ocasiones económicos, y si la pregunta es: “¿Si la diversidad en la empresa y en la sociedad en general es rentable?”, la respuesta categóricamente es sí.
En esta como en otras materias, I+D+i, Responsabilidad Social o Prevención de Riesgos Laborales, a veces hay una distorsión en la valoración de los resultados, por el problema de los términos, y mientras en el medio y largo plazo, la rentabilidad es incuestionable, en el corto, a veces ni siquiera es visible.
En nuestra cultura nos gusta plantar un árbol, y lo hacemos con la esperanza vana de que el año se empiezan a recoger los frutos, y eso sabemos que no es posible. Pero si esperamos el tiempo suficiente, lo cuidamos y llevamos a cabo una buena labor hortofrutícola, ese árbol, a su debido tiempo, comenzará a darnos sus frutos.
En cuestiones relacionadas con la diversidad en la empresa sucede algo parecido, debemos apostar estratégicamente por fomentar la diversidad en todas las estructuras de la organización, y gestionar esa diversidad, es no solo considerarla un plan estratégico, sino, que es necesario a nivel más táctico, implementar políticas que la hagan más eficaz.
La gestión de la diversidad en la empresa supone en suma, entender la diversidad de tod@s y cada una de las personas que la componen como un valor añadido al negocio, supone, entender y valorar la diversidad como una ventaja competitiva
Las empresas que llevan un cierto tiempo trabajando en esta materia, van notando lentamente que la creatividad es mayor, surgen más y mejores ideas, disminuye la conflictividad y las decisiones se toman de otra manera.
Las políticas de Responsabilidad Social, el clima laboral, la conciliación personal, laboral y familiar se ven claramente favorecidos.
No estaría de más recordar aquí, que el 50% de los consumidores son femeninos, por tanto, que las decisiones de aquellas empresas donde este mercado es mayoritario, como mínimo, deberían tener un fuerte componente femenino.
Resumen de los Beneficios para la empresa:
– Aumento del rendimiento del capital humano.
– Acceso a nuevas fuentes de talento.
– Incremento de la eficacia organizativa consiguiendo una mayor comunicación interna en la empresa.
– Mayor motivación e implicación de las personas. Cumplimento de la normativa legal y acceso a ventajas, incentivos y subvenciones
– Fomento de la creatividad e innovación.
– Mejora de la imagen y reputación de la empresa.
– Aumento de las oportunidades de mercado consiguiendo más ventajas competitivas.
– Más satisfacción de los clientes.

Invertir en futuro es apostar por la sociedad y, por lo tanto, por las empresas. Aplicar políticas de diversidad, sin duda alguna, es invertir en futuro, y en definitiva, mejorar las condiciones de tod@s.

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María Jesús Lorente

Presidenta ARAME